Artículo: Evaluación e implantación de un modelo de evaluación de acciones formativas.
Autores: Mª. Lourdes Jiménez, Roberto Barchino
Fuente: www.spdece.uah.es/papers/Jimenez_Final.pdf
Análisis
En este artículo se presenta un modelo de evaluación de acciones formativas distinto al revisado en los artículos anteriores que estaban planteados desde un enfoque cualitativo. Sin embargo el enfoque presentado por Donald Kirkpatrick en el año 1959 que es el que toman estos autores como fundamento, es de naturaleza cualitativa.
En ese orden de ideas, este modelo está dividido en cuatro niveles, siendo el nivel 1, LA REACCIÓN que permite medir la cuota de satisfacción de los alumnos con respecto a la formación que acaba de recibir; normalmente esta evaluación se suele realizar mediante un cuestionario al acabar el curso. El nivel 2, EL APRENDIZAJE donde se intenta medir los conocimientos adquiridos por los alumnos a lo largo del curso. El nivel 3, EL COMPORTAMIENTO, este nivel intenta medir si los alumnos de un curso pueden aplicar en su trabajo los conocimientos adquiridos.y por último el nivel 4, RESULTADOS intenta medir si los objetivos planteados en la acción formativa se utilizan en la organización de forma efectiva y eficiente, para ello, se pueden plantear exámenes y entrevistas a los participantes del curso que deberían realizar antes y después de recibir la formación.
Así mismo los autores exponen que la evaluación de las acciones formativas no es algo nuevo, pero sí la extensión de la formación tradicional, tal y como la entendemos, con los sistemas de teleformación o e-elarning. Por ello, se ha presentado un modelo de evaluación, adaptable a este nuevo sistema de formación y por ende a TIC.
En este artículo se presenta un modelo de evaluación de acciones formativas distinto al revisado en los artículos anteriores que estaban planteados desde un enfoque cualitativo. Sin embargo el enfoque presentado por Donald Kirkpatrick en el año 1959 que es el que toman estos autores como fundamento, es de naturaleza cualitativa.
En ese orden de ideas, este modelo está dividido en cuatro niveles, siendo el nivel 1, LA REACCIÓN que permite medir la cuota de satisfacción de los alumnos con respecto a la formación que acaba de recibir; normalmente esta evaluación se suele realizar mediante un cuestionario al acabar el curso. El nivel 2, EL APRENDIZAJE donde se intenta medir los conocimientos adquiridos por los alumnos a lo largo del curso. El nivel 3, EL COMPORTAMIENTO, este nivel intenta medir si los alumnos de un curso pueden aplicar en su trabajo los conocimientos adquiridos.y por último el nivel 4, RESULTADOS intenta medir si los objetivos planteados en la acción formativa se utilizan en la organización de forma efectiva y eficiente, para ello, se pueden plantear exámenes y entrevistas a los participantes del curso que deberían realizar antes y después de recibir la formación.
Así mismo los autores exponen que la evaluación de las acciones formativas no es algo nuevo, pero sí la extensión de la formación tradicional, tal y como la entendemos, con los sistemas de teleformación o e-elarning. Por ello, se ha presentado un modelo de evaluación, adaptable a este nuevo sistema de formación y por ende a TIC.
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